
En Congo no existe la sanidad pública. Los hospitales son gestionados por misioneros con mucha voluntad y pocos medios. Este hospital era de una congregación de monjas italianas. Allí conocí a la monja más anciana del universo. De una edad indefinida,su espalda se curvaba como un sarmiento. Hablaba una mezcla de italiano,francés,portugués y varias lenguas nativas. Nos preparó uno de los peores cafés que he probado en mi vida,pero era encantadora.
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