Mi ruta salvaje llega hasta el centro del misterio, atraviesa el huracán y las tormentas para, finalmente, alcanzar el sosegado corazón de mi alma.
Nathan Hope
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jueves, 13 de marzo de 2014

Old Shoes

En mi barrio encuentro bodegones sorprendentes, de esos con los que Tom Waits podría componer una canción. Lo bueno de llevar un móvil encima es que los puedes pillar al vuelo. En esos momentos doy gracias a la tecnología, a San Bill Gates y a San Steve Jobs.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Mariposa

Ayer intenté arrancar mi coche y no pude. La batería había muerto. Llevaba tiempo dando señales de agotamiento pero quise exprimirla hasta el final. Tuve que llamar a una amiga que me acercó a uno de esos horrorosos polígonos industriales donde encuentras desde una tienda de deportes hasta un sex-shop especializado en vibradores fosforescentes. Allí también se pueden encontrar baterías de coche (no en el sex-shop sino en el polígono).
La llevamos hasta mi garaje y esta mañana he cogido mis herramientas de españolito hacendoso, dispuesto a sustituir una por otra No ha resultado una tarea difícil. Tan sólo había que aflojar los bornes, soltarlos, sacar la batería antigua, colocar adecuadamente la nueva y volver a colocar los bornes en el lugar adecuado. Polo positivo en borne positivo y polo negativo en borne negativo.

Pero aquí es donde la historia da un giro inesperado. En el momento de extraer la batería vieja he descubierto, sorprendido, que bajo ésta se hallaba el cadáver, perfectamente conservado, de una mariposa de colores bellísimos. No sé el tiempo que podía llevar allí y mucho menos cómo pudo llegar hasta un lugar de acceso tan difícil. Eso era lo de menos. Un humano de mente lógica hubiera tratado de descifrar el enigma. Por ejemplo, un biólogo hubiera especulado con las tendencias naturales de una mariposa que se encuentra en el trance de buscar refugio, o un físico cuántico hubiera jugado con las probabilidades numéricas que tenían las partículas de la mariposa para encajar en el vacío milimétrico que hay entre la batería y el cajetín donde se encastra. Pero una mente como la mía, tendente a buscar la poesía de forma natural, no ha reparado en preguntas que se me antojan inútiles para ofrecerme eso que tanto anhelo; la pequeña belleza cotidiana, la belleza salvadora y redentora, la que refresca el alma.

Me he dirigido a casa con la mariposa entre las manos y una sonrisa infantil en los labios. Caminaba despacio, con miedo a dar un paso en falso que desintegrara tanta hermosura y convirtiera este mundo en un lugar oscuro y feroz. Creo que en el trayecto nadie se ha dado cuenta de que conmigo llevaba una diminuta, pero poderosa porción de luz.

jueves, 22 de agosto de 2013

lunes, 29 de abril de 2013

Natación

Tras una larga temporada, vuelvo a nadar. La natación es una metáfora del vivir. El final es un nuevo comienzo. Todo funciona por ciclos; la amistad, el amor, el trabajo y, según algunos, la propia vida.

sábado, 30 de marzo de 2013

Sin conservantes ni colorantes


Hay días en los que alguien te quiere cuidar y llega a tu casa cargada de amor y alimentos sin conservantes ni colorantes. Y te entrega su afecto sin aditivos ni edulcorantes. Y cocina para ti y te escucha y te atiende y te observa y te acaricia sin tocarte. Y te acuna y te pone un espejo en el que casi te ves bello. Y te pregunta y te impulsa y te solicita y te sonríe de oreja a oreja. Y te mata y  te resucita y te redime y te apacigua y te exalta. Y te añora y te necesita y te espera al otro lado de un río tan caudaloso que tú te asustas, retrocedes y  vuelves a avanzar hasta la orilla. Y tiemblas y estallas y te recompones y te esfuerzas y te convences  no sabes muy bien de qué. Y te odias y te amas y te desgarras y te asombras. Y te nutres, te desplomas, te levantas y te sumes en un caos tan grande que el big-bang  parece un fósforo mojado. Y lo intentas y fracasas y lo vuelves a intentar. Y tratas de ser y  tratas de estar, pero si demasiado tratas te retratas. Y si te retratas te expones y si te expones sufres y si sufres te angustias y si te angustias te pierdes. Y si te pierdes necesitas que alguien te quiera cuidar y cocine para ti alimentos sin conservantes ni colorantes.

viernes, 8 de marzo de 2013

Esta mañana


Esta mañana en mi cocina había flores, un aguacate compartido y la voz de Adriana Calcanhotto.

sábado, 2 de marzo de 2013

Días de encierro

No hay días improductivos, tan sólo días solitarios donde la belleza te rescata en forma de sombras (o de luz, que al fin y al cabo ambas forman parte de la misma canción). Día dos de Marzo; el viejo conocido vértigo empieza a no ser lo que era. Los tiempos cambian, y con ellos la percepción sobre los sentimientos.

sábado, 23 de febrero de 2013

Caprichos de la luz. Una mañana de sábado.

Un día cualquiera, como hoy. Te levantas por la mañana y el sol entra por la ventana semiabierta, y atraviesa la copa de vino de la que bebiste la noche anterior, y dibuja azarosamente luces y sombras, y satura los colores sobre el mantel de la mesa, y sonríes. Frente a ti otra persona también sonríe. Y en ese preciso instante piensas, más allá de tus insomnios y fantasmas: "Todo está bien, todo está en su sitio"

domingo, 10 de febrero de 2013

Caprichos de la luz: Preludio cromático de la primavera




En mi hogar, mi madriguera, como los osos paso un proceso de hibernación. Me sucede porque, al vivir en una planta baja, durante tres meses al año no entra el sol directo. Hay luz suficiente como para mantener las constantes vitales, pero no sol. El sol he de buscarlo fuera para sobrevivir pero, unas veces por pereza y otras porque reduzco mis movimientos a la mínima expresión, no lo hago. Así palidezco como un zombi.
Anteayer entró el primer rayo de sol en mi hogar, mi madriguera. El oso empieza a desperezarse, el zombi grita y se agita tapándose los ojos porque se resiste a morir. Ahora todo se empezará a acelerar. Dentro de nada  la cantidad de sol que entra se multiplicará por mil y habrá una explosión de vida en el salón, y dormiré mis siestas en la terraza. Estoy viviendo el preludio cromático de la primavera. Una estación empieza a languidecer porque la siguiente pide paso con urgencia.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Ya está aquí la maldita navidad (Capítulo 2)

















24 DE DICIEMBRE:
Dicen que hace 2000 años nació un tipo dispuesto a dar su vida para salvarnos a todos los ignorantes y concedernos la vida eterna.
Hoy, millones de personas, para celebrar aquel evento, se reúnen en torno a mesas familiares para ponerse como cerdos y aumentar su tasa de colesterol hasta niveles alarmantes. Da lo mismo; hoy está todo permitido. En el día a día, muchas de esas personas, se darían de puñaladas, pero esta noche ofrecerán la mejor de sus sonrisas, hasta que el vino tinto haga su efecto y de la sonrisa pasen al insulto más garrulo que podamos imaginar.
Adelante señoras y señores; entren en este pasaje de terror. Regalen corbatas floreadas y pendientes de plata. Amarren su cólera y disimulen su disgusto, que mañana todavía les queda otra comilona, y otra el fin de año, y otra el 5 de enero. Descuiden sus intestinos y su moral, que ya empezarán el régimen a principios de año. Disimulen, disimulen. Estamos en la era de la gran ficción. Cumplan su papel con disciplina. No se rebelen. La rebelión les condenará a un ostracismo feroz, al rincón más oscuro del olvido. Pónganse sus mejores galas y sonrían. Sonrían mucho. Hasta descoyuntar sus mandíbulas. El bien general requiere del sacrificio individual. No nos amarguen la fiesta, por favor. Sus lágrimas y su dolor pueden esperar hasta enero, ¿no creen?
Yo, de momento, empiezo el día con un desayuno ligero a base de aguacate y zumo de pomelo, mientras de fondo suena Russian Red con su voz de cristal y sus ritmos popis. Es mejor desengrasar antes del gran atracón. Y esta noche, como decían los curas en el colegio, “que dios nos pille confesados”.


domingo, 16 de diciembre de 2012

La muerte



Más allá de que queramos o seamos capaces de verla, la muerte está a nuestro alrededor. Como también el amor. Ya lo decía la canción; “Love is all arround” (el amor está en todas partes) o aquella otra, “Love is in the air” (el amor está en el aire).
Últimamente estoy preparando una pieza teatral y me dirigí, hace un par de días, a un rastro de mi ciudad donde se pueden encontrar muebles de todas las épocas. Digamos que es el paraíso de lo que ahora se denomina “vintage”(que no sé qué coño significa porque nunca he estado a la última, sino más bien siempre me he quedado en la penúltima). Iba buscando un camastro viejo que no encontré.Justo al salir por el gran portón de madera observé una manta tirada en el suelo y ví lo que, en un principio, me pareció un gato durmiendo. Enseguida pensé que hacía demasiado frío como para que un gato estuviera en una posición tan cómoda durmiendo a la intemperie. En el mes de diciembre encontramos pocos gatos callejeros. Al caer la noche se protegen en casas abandonadas o en los huecos de las escombreras. Me acerqué y observé sus ojos abiertos mirando el infinito. No me dio la sensación de que estuviera muerto, incluso me pareció, por un instante, que respiraba (e igual lo hizo por última vez). Su pelo lucía lustroso. No se diría que fuera el pelo de un animal criado en la calle. Sus pupilas todavía reflejaban un brillo de vida aunque la luz era pobre y cenicienta. Alguien debió ofrecerle aquella manta sobre la que pasó sus últimos instantes de vida. Imaginé una anciana con síndrome de Diógenes y una bolsa llena de raspas de sardina. Imaginé la complicidad entre la anciana y el animal y también imaginé la incapacidad de la anciana para aguantar aquella agonía.
Esa noche soñé con un cielo habitado por miles de ancianas y gatos callejeros. Era un cielo barroco ocupado por armarios, sofás, percheros, telarañas, mesas camilla, estufas de butano, calentadores eléctricos, revistas del año 1964, fotografías en blanco y negro con familias posando muy serias, secadores de pelo, sartenes usadas, latas caducadas de potaje de garbanzos, discos de vinilo, cassettes con viejos éxitos de gasolinera, bombillas rotas, pelucas de pelo sintético, jerseys de pico, botas camperas, Barbies descabezadas, cuentos infantiles en colores pastel y el manuscrito original de “La metamorfosis” de Franz Kafka.
No sonaba música celestial sino el tema “On fire  on a tightrope” (que, por otro lado, a mi me suena a música celestial). Todos, los gatos y las ancianas, caminaban a cámara lenta, y rebuscaban entre los desperdicios Dios sabe qué.
Me desperté en el momento en que una de las ancianas, que caminaba descalza, se cortó el pié con una de las bombillas rotas.
Pese a lo que pueda parecer, no fue un sueño desagradable. Tan solo me hizo pensar que igual yo, algún día, caminaré por un cielo parecido.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Noches de insomnio

Hay noches de insomnio en las que uno conduce sin destino aparente, para acabar siempre en esa extraña transición entre las sombras y la nueva luz. Hace un par de días fui a parar al maldito palmeral de Elche. Al menos, como dice mi amiga Nuria, es patrimonio de la humanidad. Lo peor fue darme cuenta, cuando acabó de amanecer, que me encontraba justo al lado del matadero municipal.
-¿Un mal presagio?- me pregunté.
Pero desde entonces sólo han sucedido cosas buenas.

jueves, 25 de octubre de 2012

Veré qué puedo hacer.....


Las doce en punto. Interior día. Casa del fotógrafo Jordi Pla . Suena el teléfono.
Un director de teatro quiere hablar con Jordi.
   
Director: Jordi, necesito quedar contigo urgentemente.
Jordi:      ¿Cuándo?
Director: ¿Estás libre esta tarde?
Jordi:      Mmmm…..Veré qué puedo hacer.
Director: ¿A las cinco en punto en la Escuela del Actor?
Jordi:      Allí estaré

Cinco horas más tarde. Interior día. Escuela del Actor.

Director: Necesitamos hacer un cartel para nuestra próxima función.
Jordi:      ¿Para cuándo lo necesitáis?
Director:  Para mañana. ¿Puedes?
Jordi:  Mmmmm….Veré qué puedo hacer.
Director: ¿Te cuento de qué va la cosa?
Jordi: Dispara.
Director: Tres generaciones de una familia viven en una casa de campo y mantienen entre ellos unas relaciones muy especiales, mientras esperan que llegue el fin del mundo.
Jordi: Vaya….y ¿habéis pensado en alguna idea para el cartel?
Director: Nos gustaría un retrato de la familia con un ambiente de cuadro barroco, con claroscuros tipo Ribera.
Jordi: Mmmmm…Veré qué puedo hacer. ¿Tenemos lugar donde hacer la foto?
Director: No
Jordi: ¿Focos?
Director: No
Jordi: ¿Vestuario?
Director: Todavía no es definitivo.
Jordi: ¿Mobiliario?
Director: Sólo disponemos de una mesa y un taburete.
Jordi: ¿Y cómo creéis que podemos hacer un ambiente barroco sin local, sin vestuario, sin mobiliario y sin focos?
Director: Mmmm…Tienes razón. Veré que puedo hacer.

Al día siguiente, por la noche, estábamos en la Sala Ultramar trabajando el cartel de la última obra de Hongaresa de Teatre. La foto la creamos en una hora, con vestuario, luces, maquillaje y todo lo necesario (incluida la mesa y el taburete)

Interior noche. Espacio vacío de un escenario teatral. Un grupo de personas trabaja a toda velocidad para poder fotografiar a una familia que espera el fin del mundo. Todos y cada uno de los miembros del equipo ve lo que puede hacer para que la cosa quede lo mejor posible.
En el teatro valenciano funciona muy bien eso de “veré lo que puedo hacer”.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Meditación transcendental con gato.

Cansado de espolvorear estrellas, adopté tres gatos y me exilié en una alfombra trenzada  a mano.Desde mi atalaya contemplo impávido el hundimiento, la carcoma inexorable que avanza devorando los pensamientos ingrávidos, el fluir de la nada absoluta en corazones ajenos, la cronicidad del dolor cotidiano, sordo, casi imperceptible.Un huracán se agita fuera de este espacio, tan reducido como un latido.La sangre sigue corriendo a borbotones mientras el carnaval se acelera y el futuro languidece eclipsado por un presente sintético.

Desde aquí, con el ritmo de una rutina de insecto, observo el vacío sin vértigo. Mi sedoso cordón umbilical es cada día más fino y unas alas pugnan por romper la queratina que me cubre el alma. Vidas pasadas me visitan con presencia translúcida y me susurran que todo está bien, pero yo sé que no volveremos a conocer el mundo donde las flores eran eternas.                                                                                        Nathan Hope.

miércoles, 6 de junio de 2012

El trueque

Mi amigo Leo, argentino de los que nunca pierden ese cautivador acento tierno y canallesco, vino a tomar un té y conversamos sobre la vida, la muerte y el surf. Son tres temas que combinan bien aunque alguno de ellos parezca fuera de lugar junto a los otros dos (a la muerte me refiero). Además de conversar también aproveché para hacerle unas fotografías. Leo es actor y necesita fotografías. Si Leo fuera perito agrónomo no necesitaría fotografías, pero Leo es actor. Ayer vino a recoger el resultado definitivo de esas fotografías y, ya que habíamos llegado al acuerdo de no cobrarle nada, me trajo un regalo en forma de auténtico cuchillo gaucho. A mi me parece que ese cuchillo vale más de lo que jamás hubiera podido cobrarle por una sesión de fotos, no tan sólo porque me parece bellísimo, sino por el hecho de que un amigo recuerde lo que al otro le gusta. Y a mi me encantan los cuchillos, los machetes y las navajas. Gracias Leo por los buenos ratos, por el té, la vida, la muerte, el surf y los cuchillos.

martes, 29 de mayo de 2012

Insomnio 01

En las noches de insomnio, como ésta, me dedico a trocear mi habitación para después reconstruirla en el ordenador. Es una manera como otra de invocar al dulce sueño. Antes contábamos ovejas. Ahora jugamos con los píxeles.