

En mi dormitorio,casi todo el dìa entra una luz tenue, poco apta para la fotografìa. Le falta contraste,es frágil pero tiene algo especial. Es brumosa y acogedora,la conforma una cierta húmedad; algo de musgo habita su práctica inexistencia. Me remite a mundos antiguos, a despachos abandonados, a olor de papeles amarillos.
En este entorno me puse a probar con quien màs tenìa a mano; conmigo, y saliò un autoretrato que tiene algo de Rembrandt mezclado con Edward Hopper. Ya sé que algunos no conocerèis a estos pintores y que a mucha gente le puede parecer pedante tanta comparaciòn,pero es que a mi me gustan y por eso hablo de ellos. La cuestiòn es que dìas màs tarde se presentò en casa mi amigo Luis y, sin darle tiempo a reaccionar, lo plantè bajo la luz musgosa y disparé.
Creo que a partir de ahora cada persona que venga a tomar un tè deberà pasar por la tenue y cálida atmòsfera de mi habitaciòn.
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