Mi ruta salvaje llega hasta el centro del misterio, atraviesa el huracán y las tormentas para, finalmente, alcanzar el sosegado corazón de mi alma.
Nathan Hope

jueves, 13 de marzo de 2014

Old Shoes

En mi barrio encuentro bodegones sorprendentes, de esos con los que Tom Waits podría componer una canción. Lo bueno de llevar un móvil encima es que los puedes pillar al vuelo. En esos momentos doy gracias a la tecnología, a San Bill Gates y a San Steve Jobs.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Xavo Giménez

Tal vez Xavo Giménez nunca fue el guapo de la clase (lo sé porque yo tampoco lo fui y entre iguales nos reconocemos). No era el más guapo, ni falta que le hacía. Seguro que le partieron el corazón y la cara más de una vez (lo sé porque a mi también me los partieron).
A Xavo lo conocí hace unos cuantos años, cuando fotografié una obra titulada "Va de bo", una producción, si no recuerdo mal, de la compañía La Dependent. Era una obra de humor irreverente y socarrón, sin una pretensión que fuera más allá de hacer pasar un buen rato al espectador. Después le perdí la pista hasta que, por el azar cibernético del Facebook, lo reencontré. Lo curioso es que no lo reencontré como actor sino como cantante y compositor de un grupo llamado Giménez e hijos.
En mi casa suena música a todas horas, soy un buscador incansable de nuevos estímulos, y en estos tiempos donde abundan las melodías anoréxicas, encontré en la música de Xavo algo más parecido a un buen cocido que a una ensalada aliñada con aceite de girasol. Pero fui siguiendo sus pasos y, para colmo, descubro que el tío también escribe, dirige, hace diseño gráfico y seguro que te arregla una cañería.
El otro día, y esto es cierto, una amiga me dijo que le daba miedo ir a un concierto de Giménez e hijos porque seguro que se enamoraba del cantante (las chicas, a veces, son así). Pues bien, Xavo; parece que dejaste de ser sólo el simpático de la pandilla. Los patitos feos también podemos convertirnos en cisnes.
Y esto empieza a parecerse a una declaración de amor baboso hacia el señor Giménez. Pues qué coño, que así sea!!!
Que nadie se pierda "Penev" este fin de semana, en la Sala Ultramar, para descubrir el talento de este cabronazo. Ah, y si alguien tiene problemas con las cañerías del baño, que hable con él a la salida. Seguro que le da una solución.


sábado, 8 de marzo de 2014

Autorretrato marzo 2014

Sigo investigando en el autorretrato para encontrar aquello que todavía desconozco de mi o, tal vez, para reconciliarme con aquello que ya conozco de memoria.

viernes, 28 de febrero de 2014

miércoles, 29 de enero de 2014

Baño

Acabo de hacer una pequeña reforma en mi baño. Lo percibía oscuro y sucio. La reforma ha sido sencilla, apenas le he puesto un papel pintado con unas flores que me recuerdan a la pintura japonesa (tan sólo un simulacro). Mi baño ha quedado más luminoso, aparentemente más limpio, y sin embargo no estoy satisfecho. Entonces he recordado el baño que utilicé en India hace un par de años y he decidido colgar en mi propio baño esta fotografía para nunca olvidar que hay otras vidas más ricas, más pobres (y no hablo de dinero). Sí, creo que esta imagen es necesaria en mi baño.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Canal 9

Yo trabajé dos años en Canal 9, como iluminador. Trataba de hacer mi trabajo lo mejor posible, lo cual resultaba sospechoso tanto a mis superiores como a mis compañeros. En un lugar donde la política era hacer lo justo, un perfeccionista puede resultar bastante incómodo. La situación se tornó irrespirable y cuando me ofrecieron renovar mi contrato, dije que no. Recuerdo perfectamente las últimas palabras del jefe de la sección de explotación (revelador nombre de sección). Su nombre era Luis Sabater. Me dijo: "Está bien, no renueves, pero cuando ahí fuera seas un don nadie no vengas a ponerte de rodillas pidiéndome trabajo". Aquellas palabras me confirmaron que aquel no era el lugar donde yo quería desarrollarme como profesional. Me fui y no me ha ido mal del todo, pero si no hubiera sido así os puedo asegurar que jamás hubiera vuelto (tal vez por un orgullo absurdo).
Allí dejé a un montón de compañeros, unos mejores, otros peores y alguno directamente impresentable. Nunca he echado de menos aquella cárcel.
Siento muchísimo la situación por la que están pasando mis excompañeros, pero me da rabia que los periodistas de Canal 9 (lacayos del sistema que jamás se atrevieron a destapar lo que sucedía) ahora que se ven con el agua al cuello, quieran airear toda la basura que allí se esconde.
El valor de un periodista va más allá de lo cómodo que se pueda sentir con una nómina a fin de mes (algunas muy suculentas). Lo "normal", desgraciadamente, es callar cuando el tirano te está pagando el adosado y el Toyota Landcruiser que utilizas para ir a Mercadona.
Entiendo la cobardía del que puede perderlo todo (he pasado por ello), lo que no estoy dispuesto a aceptar es que esos mismos periodistas que callaron durante años, ahora sean unos héroes. El valor y la heroicidad se demuestran en la trinchera y no en la tierra quemada.
Sé que este texto me puede granjear algunos enemigos (ya tengo un buen puñado de ellos), pero yo tampoco tengo ya nada que perder. Es lo que siento, y hace muchos años que quería publicar aquellas palabras de despedida del jefe de explotación.
Hay algunos que dicen que el cierre de Canal 9 va a suponer la muerte del audiovisual valenciano, pero me pregunto si algún día existió el audiovisual valenciano. Yo creo que nació muerto y esto no es más que una oportunidad para demostrarnos a nosotros mismos si somos capaces de reflotar una profesión a la que todos amamos (y digo reflotar dando por supuesto que algún día flotó).
Si no muere la cadena pública, espero que, ahora sí, se nutra de profesionales libres, valientes e independientes. Ojalá así sea.