Dice el filósofo Alan Wats que la vida es un
holocausto constante. En África tuve la ocasión de ver como una
serpiente estrangulaba a una cría de pájaro y la devoraba de un solo
bocado. Probablemente nos afecta menos ver morir a una hormiga
que a un pájaro, algo más nos afecta ver morir a un perro o a un gato, o
a cualquier mamífero (será una cuestión de afinidad biológica). Pero lo
que más nos debería afectar es ver como un humano devora a otro humano
(que es, aunque hable metafóricamente, lo que está sucediendo hoy en día
con esta crisis creada por cuatro oligarcas). No permanezcamos
indiferentes. Cada uno que luche en la medida de sus posibilidades y
sus fuerzas.
domingo, 19 de mayo de 2013
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