Mi ruta salvaje llega hasta el centro del misterio, atraviesa el huracán y las tormentas para, finalmente, alcanzar el sosegado corazón de mi alma.
Nathan Hope

viernes, 20 de julio de 2012

El blues


El blues lo descubrí con catorce años. Yo no le ponía nombre a esa música, tan sólo sabía que cuando la escuchaba, algo dentro de mi se sentía reconfortado.
Crecí con esta pandilla de abueletes. La momia del sombrero negro que toca sentada en primer término es Johny Winter (Juanito Invierno) y de él fue el primer blues que escuché en mi vida. Lo sorprendente es que este señor siga vivo con lo que se ha metido en el cuerpo.
"Sweet Home Chicago" es un tema clásico dentro del Blues. Su autor, Robert Johnson, se merece una plaza pública que nunca le será concedida. Siempre que escucho esta canción cuando estoy por el mundo pienso que, verdaderamente, mi casa es el "dulce hogar Chicago".
Que la disfrutéis.

Con esta me la juego


Sí, con esta me la juego. Sé que muchos de vosotros, mis queridos lectores, detestáis a este tipo histriónico y, por momentos, prepotente.
Así como aborrecía a los "Héroes del silencio" (anterior banda de Bunbury) he de reconocer que en solitario tiene algunos temas que me remueven los cimientos. Este es uno de ellos. Escuchad la letra con atención ya que a alguno de vosotros os puede confirmar cosas que sospechábais, pero nunca pudísteis o quisísteis ponerles palabras.

miércoles, 11 de julio de 2012

Fractales 2: El futuro de Patatapato

Se preguntaba Vox One cuál iba a ser el futuro de nuestra patatapato y me ofrecía tres posibilidades: la patata hervida, asada o frita. Pues no va a ser ninguna de las tres. En mi proceso de investigación cuántica he abandonado a nuestro apreciado tubérculo en la tierra, justo al lado de una calabaza. ¿obtendremos una calapatata?, ¿obtendremos una patabaza?, ¿obtendremos una mierda? El tiempo lo dirá. Seguiremos informando.

sábado, 7 de julio de 2012

Fractales


Aprovechando el verano estoy leyendo un libro sobre física cuántica. Lo sé; el verano es para leer algún best seller sobre intrigas vaticanas, pero es que a mi los curas me tiran para atrás.
El libro hace un análisis desde Newton hasta nuestros días, pasando por Einstein, Max Planck y algún otro de no tanto relumbrón. He leído sobre la teoría de cuerdas, sobre antimateria y sobre agujeros negros, para llegar hasta la teoría de los fractales que es donde, parece ser, nos encontramos actualmente (esto no lo puedo confirmar porque no me he acabado el libro).
La teoría de los fractales viene a decir, en el lenguaje de un lego en la  materia como yo, que la naturaleza se forma a partir de partículas minúsculas (fractales- del latín fractus: Quebrado o fracturado) que se copian a si mismas cristalizando en formas basadas en lo que tienen más cerca, es decir, en aquello que conocen por cercanía.  Esto me lleva a pensar que yo debo tener la nariz de mi abuela, los ojos de mi padre y las orejas de algún familiar lejano, porque la información conocida por cercanía que tenían el espermatozoide de mi padre y el óvulo de mi madre así lo determinaron, cristalizando finalmente en este armazón llamado cuerpo en el que me encuentro atrapado desde hace cuarenta y ocho años. Pero la física contemporánea dice que el todo también está determinado por la mirada del propio todo hacia si mismo y por la mirada particular de cada uno de las formas individuales hacia otras formas individuales. Vamos, que desde el momento en que miro una piedra estoy transformando dicha piedra. Y no sólo eso, sino que, de alguna manera soy piedra y la piedra soy yo. No en vano los objetos inanimados como una piedra tienen las mismos elementos químicos que nosotros pero con distinta combinación, lo cual a la piedra, con su combinación de partículas, la convirtió en piedra y a mi, con mi combinación de partículas, me convertió en Jordi Pla (aunque en ocasiones no me hubiera importado convertirme en piedra).
Como curiosidad diré que la patata que ilustra esta entrada la compré el otro día en El Perelló, concretamente en una huerta pegada al humedal de la Albufera, donde viven varias especies de patos. Me pregunto si alguno de estos patos estuvo largo tiempo mirando fijamente a esta patata y los fractales que componen al tubérculo empezaron a copiarse a si mismos imitando a aquello que tenían cerca (en este caso el pato). Pero entonces, si todo influye en todo, la pregunta subsiguiente sería: ¿Qué habrá sido del pato?, ¿Tendrá forma de patata emplumada?