Mi ruta salvaje llega hasta el centro del misterio, atraviesa el huracán y las tormentas para, finalmente, alcanzar el sosegado corazón de mi alma.
Nathan Hope
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domingo, 26 de febrero de 2012

Noelia


En los rodajes o en los ensayos de teatro, uno va disparando a diestro y siniestro y, de vez en cuando, consigue rostros iluminados y llenos de vida como este de Noelia Pérez. Me gusta que ella siga utilizándolo como foto de su perfil en facebook.

Tatiana

domingo, 14 de agosto de 2011

Pablo


Pablo sueña alto y vuela raso.
Alimenta su mirada de atardeceres y nubes reflejadas en los charcos.
Intenta alcanzar un lugar que cree lejano, sin saber que lo tiene en la palma de su mano.
Habita un nuevo mundo pero se dejó los zapatos en un mundo antiguo.
Pablo duda, reflexiona y vuelve a dudar.
Pide respuestas al horizonte pero sabe que las respuestas se encuentran en una libreta en blanco.
Pide valor y sabe que el mayor valor es no dejar de sonreír.
Pablo es un artesano. Trenza la vida con habilidad, aunque todavía no ha encontrado la forma adecuada, el sonido perfecto, la gota transparente, la respiración lenta, la desesperanza lúcida.

martes, 12 de julio de 2011

Lucía


Las alas de Lucía son tan frágiles y sus vuelos tan breves
que siempre busca ramas donde pararse a respirar.
A veces, levemente se posa en mi casa, regando mi espacio
con su polen de sonrisa cristalina.
Lucía tiene una pistola con balas de plata, un gato sin cascabel,
un cheque en blanco, una billetera encontrada, una caligrafía torcida
y un pasaporte sin sellos.
A Lucía le falta el oxígeno, le sobran las ganas, le duelen las penas
y le queda una vida por vivir, una herida por sanar y varias muertes por morir.

sábado, 4 de junio de 2011

Guille


Guille conserva ese acento tan atractivo de los uruguayos y argentinos. Y como ni a unos ni a otros gusta ser confundidos con los vecinos diré que Guille llegó de Uruguay a Ibiza hace tantos años que para mi es ibicenco. Y también diré que como a Ibiza y su horizonte azul eléctrico la considero como mi segunda casa, Guille forma parte de mi familia isleña.

Guille es de huesos largos, piel clara y conversación pausada, pero detrás de esa suavidad esconde el carácter férreo de los ajedrecistas, no en vano es un consumado competidor aunque él lo negará siempre. Yo, de hecho, todavía no me he atrevido a sentarme delante de un tablero con él enfrente. Mi orgullo de mal perdedor me lo impide.

No sólo compartimos el amor por el ajedrez. También compartimos el gusto por movernos en bicicleta, pero afirmo que él ama más el ajedrez y yo más las bicis. Las pasiones son así.
Largas han sido las noches de conversación bajo el algarrobo de nuestro común amigo, Pau. Allí he aprendido mucho de ellos y siempre espero que ellos se hayan llevado algo bueno de mi. Ambos son voraces lectores de poesía, una de mis cojeras confesables, y su lectura continuada ha convertido sus miradas sobre el mundo en ligeras aves de observación elevada e intelecto inconformista por conocer esquinas de difícil acceso si sólo caminas a ras de tierra. Pero detrás de la puerta de la belleza, en forma de poesía o en cualquier otra forma, siempre se escondo al menos un trozo de infierno. Guille lo sabe y aun así sigue atravesando esa frontera en la que algún demonio nos venda los ojos y nos empuja a un abismo del cual cada uno tiene su forma de salir…….o no.
No sé si conservo más retratos de gente de la isla pero si los encuentro irán apareciendo. Besos a todos.
Un abrazo, Guille.

miércoles, 25 de mayo de 2011

¿Qué es un buen retrato?


Dicen los historiadores del arte que no hay un buen retrato sin una buena mirada, pero en ocasiones, un detalle, un fragmento del cuerpo nos puede sugerir e incluso definir mucho mejor a la persona que tenemos delante. A mi siempre me ha gustado este retrato, que ha permanecido en mis archivos durante años y, si no recuerdo mal, ni siquiera la propietaria de esta cabeza lo vio en su día. Quizás ahora sea el momento adecuado.

lunes, 25 de abril de 2011

Daniel


Me acaban de enviar por correo electrónico un primer boceto de la banda sonora del documental que rodé en Brasil. El compositor es Daniel Flors. A Dani lo conocí hace años mientras trabajábamos los dos para el coreógrafo Toni Aparisi. Conectamos bien desde el primer momento y desde entonces quería que trabajáramos juntos, pero no encontraba la película oportuna para su sonido. Con este documental, incluso antes de empezar a rodar, ya tenía en la cabeza el sonido de sus guitarras. Y así ha sido. Me ha enviado una partitura de notas cristalinas que arropan perfectamente las imágenes. Es sólo el principio pero la cosa promete. En cuanto esté más avanzado os pondré un trailer.

miércoles, 20 de abril de 2011

Rafa de Luís


A Rafa lo conocí en los años 80, cuando yo era un niño con ganas de hacer fotos y a él no paraban de llamarle para montar audiovisuales con, a veces, más de 20 proyectores de diapositivas. Yo me quedaba boquiabierto con sus trabajos y pensaba: "Yo de mayor quiero ser Rafa de Luís".
Pasaron muchos años hasta que nos volvimos a encontrar. Fue, si no recuerdo mal, en el teatro Antonio Ferrandis de Paterna. Yo hacía un reportaje de Ananda Dansa y él apareció en el estreno junto con Lidia, su pareja, a la que también había conocido en los 80´s.
Desde entonces hemos fomentado una buena amistad. Colaboramos en algunos trabajos y, sobre todo, compartimos el sentido del humor. Rafa, aunque en la foto no lo parezca, es de las personas con una risa más contagiosa y a mi me encanta hacerle reír.
Esta imagen pertenece a la serie que yo llamo "En mi habitación". A él le gusta llamarla "La serie negra". Me gusta el nombre.

domingo, 17 de abril de 2011

Raúl


En general yo diría que no veo mucho la televisión, y menos un domingo por la mañana (a no ser que haya motos - me encantan las motos),pero llevo tres días en la cama con un resfriado que no acaba y hacer zapping se ha convertido en ritual. Y en estas encuentro un programa llamado "Acción directa", cuyo guionista es Raúl Riebenbauer, persona a la que no veo desde hace casi dos años y con la que tuve una buena amistad tiempo atrás. A Raúl lo conocí cuando presentaba su libro "El silencio de Georg", una historia cargada de emoción que me dejó impactado. No sé si seguirá en las librerías pero para el que sienta curiosidad está editado por RBA. Muy recomendable. Después de aquel libro, Raúl se embarcó en distintos programas para televisión y en la dirección de algún proyecto personal. Algunos programas tuvieron más interés que otros,aunque sin duda y por lo que me cuentan este de "Acción directa" es el que más le satisface. A mi me ha parecido interesante. Se trata de enseñar a manejar una cámara de vídeo a personas que trabajan como cooperantes por el mundo para que cuenten su propia historia y la del proyecto que desarrollan. También recomendable.
De Raúl sólo conservo esta foto que algún día debí hacerle con un teléfono móvil o similar, porque la resolución es mínima. De todas formas me sirve para ilustrar esta entrada.

domingo, 10 de abril de 2011

En mi habitación 2


Sigue pasando gente por la habitación de la luz barroca.
En este caso, mi hermano.
Próxima entrega; Rafa de Luís.

miércoles, 16 de junio de 2010

Carlos Llavata


Este es mi amigo Carlos Llavata. A Carlos lo recuerdo en mi vida desde los años ochenta, cuando vivíamos en la barra de los bares y todavía éramos inmortales, cuando arreglábamos el mundo en tertulias incendiarias, cuando nos enamorábamos en cada esquina y el amanecer siempre traía buenos presagios.
Carlos es artista ó más bien lo que yo denomino una persona "creactiva",es decir,que cada acción que realiza es una creación.
Durante años sus materiales han sido la pólvora y los distintos elementos,sobre todo la tierra,el barro,la arcilla. También utilizó en alguna ocasión la fruta. Recuerdo una vez que convencimos a los gestores de un teatro para que nos dejaran realizar una explosión "controlada" de un bodegón consistente en una sandía enorme rodeada de otras piezas menores(peras,manzanas,uvas....). Aquello parecía un cuadro de Arcimboldo. Lo iluminé con delicadeza barroca, abundando en los claroscuros y mientras, Carlos agujereó todas las piezas, introduciendo petardos en su interior. Uno de dimensiones colosales fue insertado en las entrañas de la sandía. Coloqué la cámara de vídeo sobre un trípode a una distancia prudencial. Carlos me aseguró que hasta allí no llegaría el desaguisado y que el teatro no sufriría ningún daño. Encendió la mecha y salió corriendo para refugiarse a mi lado,ocultos tras una fila del patio de butacas. Transcurrieron unos 10 segundos cuando aquello empezó a explotar uno tras otro hasta llegar al gran petardo de la sandía. Desde la trinchera veíamos pasar a toda velocidad trozos de fruta multicolor sobre nuestras cabezas. Cuando acabó el bombardeo nos miramos con complicidad sabiendo que las cosas se nos habían ido de las manos. La fruta había llegado hasta la última fila del teatro. Semillas y pieles se esparcían a nuestro alrededor. Por suerte ninguna impactó en la cámara.Tengo que decir que las imágenes que se montaron después quedaron impactantes y han recorrido varios festivales de vídeo.
En su vida,Carlos ha sufrido algunos percances con estas acciones. Ninguno grave hasta el último, en el que se lo tuvieron que llevar a urgencias con diversas contusiones,el pelo quemado y un tímpano serimanete dañado.
El otro día me visitó con su hijo nacido hace unos meses. Me dijo que estaba pensando en abandonar tanto riesgo. Ahora tiene otra alma en la que pensar.

sábado, 29 de mayo de 2010

Pep


Esta es una de esas fotografías de las que puedo decir que estoy muy satisfecho.
Pertenece a una colección de retratos realizados para confeccionar el cartel de la última obra de teatro de "La Dependent". En total son siete y estoy contento con todos pero siento una especial predilección por éste. Pep representa un padre cuyo hijo murió hace varios años. No voy a desvelar más para aquellos que vayan a ver la obra.
Cuando llegué al local donde teníamos que hacer las fotografías me encontré que no había ni un sólo foco. Trabajaban con dos bombillas de 100 watios y algo de luz natural que entraba por unos ventanucos en el techo. Totalmente insuficiente para hacer un buen trabajo. Les dije que me dieran unos minutos para encontrar el lugar adecuado. Fuera de la sala de ensayos,en lo que era la escalera de acceso,había dos ventanas muy estrechas y largas por las que entraba una luz perfecta para este tipo de retratos. Fuí llevando uno a uno a la escalera y me fueron contando las características de su personaje. Esa es la parte que más me gusta de trabajar con los actores y actrices, cuando dejan de ser ellos mismos para meterse en el envoltorio del personaje y me lo ofrecen así,sin tapujos. Una vez más puedo decir que tengo el privilegio de trabajar en ésto que me hace disfrutar tanto. Y encima me pagan. Aunque,ojo: no siempre las sesiones salen tan bien como ésta. Entonces se sufre bastante. Supongo que es una mezcla de experiencia y de tener un buen día.

domingo, 25 de abril de 2010

Antonio


Era verano. Yo andaba rumiando las escritura de un último cortometraje por enésima vez. Estaba atascado. Una historia que llevaba gestándose tres años no acababa de nacer y decidí que mi cabeza, mis ideas, ya no estaban preparadas para dar el salto definitivo. Necesitaba ayuda,eso era evidente.
En Ibiza tengo un buen grupo de gente cercana,ese tipo de amigos que crecen con la insistencia y las escapadas reiteradas a la isla durante más de quince años. Entre ellos se encuentra Antonio,una mente afilada de esas que es difícil atraparla en fuera de juego. Viajero,observador de los plieges sutiles del pensamiento, curioso y atento, cortés, educado y de verbo vibrante. Era la persona adecuada para ofrecerle mis ideas sobre aquella historia enquistada y compartir con él la escritura.
Se lo propuse y aceptó con una mezcla de euforia y sorpresa.
Me instalé una vez más en aquella tierra de energía poderosa,esta vez con una finalidad concreta; acabar un guión.
Pasamos días incendiados de ideas incandescentes. Hacía un calor húmedo que nos hacía sudar a borbotones. Intentábamos aplacarlo con litros de té y ventiladores a la máxima potencia. Yo recibía el atardecer y la brisa nocturna con la devoción del converso. De aquellas jornadas que se convirtieron en tierra fertil salió una pequeña y bella historia de dos personajes desolados,buscadores del sosiego,uno en la quietud y otro en el movimiento constante.
Pero no sólo encontramos una historia. También descubrimos al amigo en su faceta efervescente y soñadora, al compañero dispuesto a dar forma a dos seres que no eran más que nosotros mísmos. Nuestros miedos,deseos,inquietudes,alegrías y lamentos tomaron forma de ficción pero a nosotros,Antonio y Jordi,nos hicieron más reales a los ojos del otro. Ese otro que,por unos días, se convirtió en un espejo donde vernos un poco más bellos.

jueves, 18 de marzo de 2010

Señor Pedro


Ayer,tras una bonita reunión en la fundación CAM en Madrid,caminaba por esta ciudad de plazas inabarcables bajo un sol primaveral que anunciaba los mejores presagios. Yo le sonreía a las floristas y estas,a su vez,me saludaban alegres y coquetas. Todo parecía funcionar como un mecanismo engrasado por un alma bondadosa. Bajo el murmullo urbano escuché ,casi imperceptible, el sonido de mi teléfono móvil.
- Sí!! - contesté, apretando fuerte el auricular a mi oido derecho mientras tapaba el izquierdo para amortiguar las risas de las floristas.
La mejor noticia estaba a punto de anunciarse en ese día dulce y balsámico. Desde Valencia me confirmaban la aceptación del presupuesto para rodar un próximo documental en Brasil.
Ya tuve el placer de recorrer la voluptuosa selva del Matogroso Brasileiro hace un par de años mientras rodaba el documental "Detrás de la piel", y la idea de volver a aquella tierra que fue la que me abrió un nuevo camino profesional,era probablemente la mejor noticia que se me podía dar ese día. Mentalmente hice un viaje en el tiempo y me reencontré con personas que formaron parte del aquel anterior documental rodado junto a la ribera del río Araguaya. Todas ellas aportaron cosas imprescindibles para la película,pero guardo un especial recuerdo del Señor Pedro;un octogenario enfermo de lepra que vivía en medio de la selva,en su destartalada choza,alimentándose de los pocos frutos que daba su pequeña huerta. Creo que el momento estelar del Señor Pedro en aquel documental es,probablemente,de los más conmovedores. En aquella persona se fundían una fragilidad cristalina,la fuerza inagotable del superviviente y una mirada que transmitía una bondad sin mácula. Desde entonces el Señor Pedro aparece habitualmente en mis conversaciones con mi compañero de andanzas y guionista,Jordi Sebastià. Sé que le emocionará ver en este blog a nuestro huesudo amigo.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Joao


Escribo esta entrada desde Madrid cuando,en realidad,debería estar escribiendo desde Lisboa. Tenía un billete para el día 15 pero surgió la oportunidad de tener un par de entrevistas aquí para la gestación de un proyecto del cual todavía no hablaré pero del que,sin duda,os enteraréis dentro de poco.
Recuerdo mi primer viaje a Lisboa. Finales de los 80´s. Yo llevaba el pelo largo y rizado,chupa de cuero y pendiente.Fumaba por la comisura de los labios y trataba de aparentar aquello que no era. Supongo que toda aquella ficción se notaba demasiado y casi me partieron la cara en varios locales. Volví a España pensando que todos los portugueses eran unos tarados y unos trogloditas.
Veinte años después me llama mi amigo Sergio, me comenta que está dirigiendo una obra de teatro en Valencia y que necesita colocar durante un mes a varios actores venidos de fuera. Me pide el favor de instalar en mi casa a un actor portugués. Aquello lo viví como la gran oportunidad para reconciliarme con esa tierra vecina tan extraña para los españoles y,hasta ese momento,tan detestable para mi.

- Vale- le dije- mañana mismo puede instalarse.

Era un mes entero. Aquello podía haber acabado como la matanza de Texas pero,para mi sorpresa,me encontré conviviendo con un tipo sensible,educado,jovial y divertido. Joao fue para mi el eslabón perdido de una cultura que hoy día adoro; la cultura de lo que yo llamo la tristeza oceánica.
Fue tal la afinidad entre nosotros que me dijo que fuera cuando quisiera a su casa de Almada(población vecina a Lisboa situada justo al otro lado del delta del Tajo).
Esa misma noche estaba sacándome un billete de avión.
La segunda visita a Portugal fue una revelación en la que descubrí una ciudad llena de rincones donde encontrarte contigo mismo y con una población infinitamente más culta que la española.Algo había cambiado allí o algo había cambiado en mi.No sé si me equivoqué aquel primer viaje al juzgar a Portugal o si Portugal me juzgó mal a mi. Eso ya no importa.Pertenece a un pasado del que conservo apenas un difuso recuerdo.
Hoy debería estar escribiendo estas palabras desde Lisboa. Dentro de poco lo haré.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Sophie


El encargo era el siguiente: Pasar una semana de primavera en un hotel a la orilla del mar realizando un documental sobre el proceso creativo de una compañía de danza portuguesa.
Me hice el interesante y dije que mi agenda estaba muy llena.
-Tendré que consultarlo- dije.
-Contesta lo antes posible- se escuchó al otro lado del hilo telefónico.
Creo que tardé diez minutos en confirmar que había encontrado el hueco perfecto para realizar la grabación.
Fue una de las semanas más deliciosas de mi vida. No sólo el trabajo de la compañía era precioso sino que cada uno de sus componentes era cercano y cálido(cualidades ciertamente difíciles de encontrar). Durante aquellos días,que me acompañarán siempre,se sucedieron momentos intensos de alegría,risas de madrugada,vino tinto,juegos y confidencias.
De todas aquellas personas excepcionales os presento a Sophie.
Sophie era nacida en Bélgica y por amor se había trasladado a Portugal hacía cuatro o cinco años,pero su historia se acababa.
Sé que para ella aquel trabajo frente al mar fue intenso. Fue un tránsito que la iba a devolver cuando acabara de nuevo a su pais. Iba a abandonar la tierra que durante cinco años había aprendido a amar. Era el cierre de un ciclo,una travesía bajo la tormenta. Y aquí la tenéis,a punto de alcanzar con sus propios dedos los rayos que explotaban sobre su cabeza.
Nos escribimos durante un tiempo pero los días,las semanas y los meses fueron diluyendo aquellos momentos de brisa,salitre y danza. Espero que esos mismos días,semanas y meses también hayan diluido aquella tormenta.

jueves, 18 de febrero de 2010

Delante de la cámara


Hay veces que a uno le proponen pasarse al otro lado de la cámara. Viene bien como cura de humildad. A los fotógrafos,por momentos,se nos olvida que no es fácil que te estén observando fijamente durante un buen rato y además sin dejar de atender a las demandas del observador. Sube la mirada,baja la mirada,levanta el brazo,gira....no....hacia el otro lado,busca la luz,tienes que notar la luz en la cara....ahí,ahí...quieto!!!
Esta foto la realizó mi amigo Sam. El que está embutido en las gafas de soldador,bajo ese gorro de baño,a punto de diseccionar una piedra(que más bien parece un craneo) soy yo.