Mi ruta salvaje llega hasta el centro del misterio, atraviesa el huracán y las tormentas para, finalmente, alcanzar el sosegado corazón de mi alma.
Nathan Hope

domingo, 14 de octubre de 2012

Sangre de miserables 02

Aunque no es el fin de este blog servir de tablón de anuncios, haré una excepción para recordarte, querido lector,que el próximo día 18 de Octubre a las 22 horas en la Sala Ultramar de Valencia (C/ Padre Jofré 7) se estrena la obra "Sangre de miserables". Sabéis que sólo recomiendo aquello en lo que creo. No os la perdáis.

Caprichos de la luz 04


viernes, 12 de octubre de 2012

Fotografías olvidadas

Revisando en mis archivos de viajes descubro fotografías inéditas que quedaron en el olvido y que ahora merecen ser publicadas. Esta la tomé en Kinshasa, capital de la República del Congo.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Los caprichos de la luz 01

En este barco en el que viajamos, tan cargado de prosa que parece irse a pique en cualquier momento, me esfuerzo día a día por encontrar  poesía a cada paso que doy. Es por eso que inicio esta nueva sección, a la que estoy por titular “Los caprichos de la luz”.

Mis gatos juegan habitualmente con esta vieja pelota de cuero cosida a mano. Hoy el azar hizo que los felinos abandonaran su juguete justo bajo un certero rayo de sol que, tímido, se colaba por el ventanal de la cocina. Y este aprendiz de poeta que os escribe, el mismo que un día aprendió a escribir con luz, ha visto un destello de belleza efímera que no podía dejar escapar. De hecho, pocos minutos después, el caprichoso sol decidió borrar todo vestigio de su pasajera presencia.
Así son las cosas que me gustan; pequeñas, etéreas y finitas.

jueves, 4 de octubre de 2012

Sangre de miserables

Mi amigo Leo estrena la obra "Sangre de miserables" el día 18 de este mes. He tenido el inmenso placer de acompañarle en parte de la creación además de, por supuesto, hacerle las fotos del espectáculo. Como imagen de cartel hemos elegido ésta por su sencillez y porque define bien lo que es la esencia de la obra, de la cual no desvelaré nada más que está basada en textos de Shakespeare, ese loco que escribía como los ángeles.
No podéis perdérosla. Es una delicia para los sentidos (sobre todo para el oído) escuchar a Leo interpretando este texto.
Día 18 en la sala Ultramar de Valencia.
Nos vemos allí.

lunes, 1 de octubre de 2012

India en la memoria



Aquel tipo de nombre impronunciable y silencios eternos conducía como un demonio esquivando vacas sagradas, perros y familias enteras que acarreaban los enseres de toda una vida. Dicen que India es el país con más accidentes de tráfico en todo el planeta. Lo confirmo.Por otro lado, no hay otra forma de conducir en aquel torbellino de automóviles que escupen CO2 como para reventar la capa de ozono en un solo día. O aceleras o se te llevan por delante.
Tras cientos de kilómetros siempre acabábamos en algún poblado de mala muerte donde nada crecía y donde encontrábamos algunas personas enfermas de lepra a las que podríamos entrevistar. Historias durísimas. Gente acostumbrada a resistir ante el karma que les había tocado. Para eso estábamos allí; para escuchar, fotografiar y contarlo a nuestra vuelta.
India te parte en dos. Y si no te parte en dos, es que alguien te robó el alma.
Por la noche dormíamos en alguna pensión con habitaciones por limpiar y sábanas con lamparones. Puede que el panorama no resulte tentador, pero si me propusieran salir ahora mismo para allí, no lo dudaría. Y es que India rebosa vida por todos sus poros. Es justo la vida que nos falta en esta Europa gris y apolillada, en esta Europa caduca y prepotente, orgullosa y encantada de haberse conocido.
Yo me indigno. Me indigno ante el hambre y el dolor. Me indigno ante la estupidez de quien nos gobierna. Y no sólo hablo de esta pequeña y mezquina porción de tierra llamada España. Me indigno ante el mundo, ante ti; ser humano pequeño burgués, pacato y cobarde. Me indigno ante mi; ególatra y arrogante. Me indigno, claro que me indigno. Pero tras indignarme respiro hondo, porque la indignación no tiene que ser más que la puerta de entrada a algún lugar donde otra realidad sea posible.